El desafío
¿Por qué el mantenimiento sigue siendo reactivo en las operaciones con un número elevado de activos?
Cuando las operaciones se detienen, el impacto es inmediato: pérdida de producción, mayor riesgo y aumento de los costes de servicio. Sin embargo, el mantenimiento suele ser reactivo, planificado según el calendario en lugar de la condición del activo.
Los datos de los activos residen en sistemas que no se comunican entre sí, la programación es una lucha diaria contra imprevistos y la experiencia que lo mantiene todo unido se pierde con la jubilación de la plantilla.
La factura llega en forma de tiempo de inactividad evitable, mayor gasto en mantenimiento y auditorías que se viven como una crisis.